La mujer en la Cruz Roja
“La ayuda no se cobra”
Por: Luis G. Morales Ríos
Según la definición del diccionario de la lengua española, se le define como mujer a la persona del sexo femenino, y en la sociedad se le define como el sexo débil, definición que la señora Mayra Ríos Hernández, voluntaria del servicio médico de la Cruz Roja de Puebla, destruye.
Mayra Ríos Hernández es una mujer casada y con dos hijos. Una mujer que trabaja de manera voluntaria para la Cruz Roja, y que a pesar de que tiene una familia que atender, ella nos comenta que sus hijos ya son lo suficientemente grandes como para tener que cuidarlos todo el tiempo y su esposo viaja constantemente fuera de la ciudad, y aunque el trabajo de madre y ama de casa ha sido el mejor trabajo de su vida, también cree que es necesario como mujer sentirse útil en otros aspectos y sobre todo como mujer, que se lleva el instinto de madre desde que se nace, siendo esta la misma razón por la cual decido unirse a la gran familia de colaboradores de la Cruz Roja
Lleva alrededor de dos años formando parte del equipo de rescatistas, ya sea en las camionetas o en el mismo hospital en la parte de emergencias, ella tiene la función de hacer lo que sea necesario en cualquier tipo de accidente “La ayuda no se cobra y pues en realidad no tengo ninguna función en especifico, o sea si llega alguien lo primero que tengo que hacer es estabilizarlo de cualquier manera y prepararlo para cualquier procedimiento quirúrgico”
“Siendo mujer, siendo madre te pueden llegar casos en los que mueren niños chiquitos, o niños que sobreviven y sus padres se mueren, y es fuerte claro que es fuerte porque como mujer los ves como si fueran tus propios hijos, y es por ello que das lo que sea para poder salvarlos, pero no siempre se puede” fue lo que nos comento cuando le preguntamos acerca de como mujer que era lo más fuerte de realizar esta profesión.
Trabaja cuatro días a la semana, las veinticuatro horas en diferentes locaciones, no importa si llueve, truena o relampaguea, su única motivación es ayudar, siendo de esta misma forma la motivación de todos los que trabajan con ella, porque ahí no existe un sexo fuerte o un sexo débil, solo las ganas de ayudar.