Repuntes engañosos
Colaborador Invitado
8 May. 09
Reforma
Nouriel Roubini
Las tibias señales de que el ritmo de contracción económica se está reduciendo en Estados Unidos, China y otras partes del mundo han llevado a varios economistas a predecir que volverá a haber crecimiento positivo en EU en el segundo semestre, y que en otras economías avanzadas ocurrirá una recuperación similar. El consenso emergente es que en el año próximo el crecimiento se acercará al índice de tendencia de 2.5 por ciento.
Los inversionistas están hablando de “aciertos” en el camino hacia la recuperación y de positivos “derivativos secundarios de la actividad económica” (la contracción económica ininterrumpida es el primer derivativo negativo, pero el ritmo más lento sugiere que se está por tocar fondo). Como resultado, los mercados de valores han comenzado a repuntar en EU y el resto del mundo. Parecen creer que hay luz al final del túnel para la economía y para las adoloridas utilidades de las corporaciones y las firmas financieras.
Mi opinión es que este optimismo no se apoya en los hechos. Si bien el ritmo de contracción bajará de -6 por ciento en los últimos dos trimestres, el crecimiento estadounidense seguirá siendo negativo (alrededor de -1.5 a 2 por ciento) en el segundo semestre (a diferencia del optimista consenso de que será superior al 2 por ciento). Más aún, el crecimiento en 2010 será tan débil (0.5 a 1 por ciento, a diferencia de la opinión generalizada de que será de 2 por ciento o más) y el desempleo tan alto (sobre 10 por ciento) que todavía sentiremos que estamos en recesión.
En la eurozona y Japón, las perspectivas para 2009 y 2010 son peores, con un crecimiento cercano a cero incluso el año próximo. China tendrá una recuperación más rápida más avanzado este año, pero el crecimiento alcanzará apenas 5 por ciento este año y 7 el próximo, muy por debajo del promedio de 10 por ciento de la última década.
Considerando este sombrío panorama para las economías más importantes, las pérdidas de los bancos y otras instituciones financieras seguirán en aumento. Mis últimas estimaciones son 3.6 billones de dólares para los préstamos y valores emitidos por instituciones estadounidenses, y un billón de dólares para el resto del mundo.
Se dice que el FMI, que este año revisó al alza su estimación de pérdidas bancarias, de un billón a 2.2 billones de dólares, anunciará una nueva estimación de 3.1 billones para activos estadounidenses y 0.9 billones para extranjeros, cifras muy similares a las mías.
Dadas estas perspectivas, el último repunte de los mercados accionarios estadounidenses y mundiales se debe interpretar como el repunte de un mercado a la baja. En los últimos dos años el mercado accionario ha predicho seis de las últimas recuperaciones económicas engañosas, es decir, seis repuntes de mercados a la baja que terminaron en nuevas bajas.
El último “rebote por inercia” del mercado accionario puede durar un poco más, pero tres factores lo harán bajar. Primero, los indicadores macroeconómicos serán peores a lo esperado y el crecimiento no se recuperará tan rápido como lo espera la opinión de consenso.
Segundo, las utilidades y ganancias de las corporaciones e instituciones financieras no se recuperarán tan rápido como lo predice el consenso, ya que el crecimiento económico débil, las presiones deflacionarias y el aumento de los impagos de los bonos corporativos limitarán el poder de determinación de precios de las firmas y mantendrán bajos los márgenes de utilidades.
En tercer lugar, los “shocks” financieros serán peores de lo que se espera. En algún punto, los inversionistas verán que las pérdidas de los bancos son enormes y que algunos son insolventes. El desapalancamiento de firmas altamente apalancadas -como los fondos de cobertura- las llevará a vender activos no líquidos en mercados sin liquidez. Y algunas economías emergentes sufrirán crisis financieras masivas, con efectos sobre otras economías.
Es inevitable que se renueve la presión a la baja sobre las acciones y otros activos riesgosos.
No hay duda de que en muchos países las mucho más decididas medidas de política económica han reducido el riesgo de una cuasi depresión. Ese resultado parecía altamente probable hace seis meses, cuando los mercados financieros globales casi se desplomaron.
Aun así, esta recesión global continuará por un periodo mayor que lo que sugiere la opinión de consenso. Puede que haya luz al final del túnel, es decir, escapemos a la depresión y el desastre financiero, pero la recuperación económica en todo el mundo será más débil y tomará más tiempo que lo esperado. Lo mismo sucederá con una recuperación sostenida de los mercados financieros.
Nouriel Roubini es Profesor de Economía de la Escuela Stern de Negocios de la Universidad de Nueva York, y Presidente de RGE Monitor (www.rgemonitor.com) Copyright: Project Syndicate, 2009. www.project-syndicate.org Traducido del inglés por David Meléndez Tormen
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