POLITICRÓNICAS
Marcelo Ebrard, dimite Juanito, ética política, Iztapalapa, San Pedro de los Saguaros, Juanito No Comments » ¿No que no?Frente a la perspectiva de una delegación ingobernable, grupos políticos en rebeldía permanente y amenazas constantes a su persona, Rafael Acosta “Juanito” optó por pedir licencia a la hora de tomar protesta como delegado de Iztapalapa.
No fue una decisión fácil; el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, tuvo que “aplicarle una llave” para convencerlo, y mostrarle que, si no lo hacía voluntariamente, el iría tras su cabeza.
Terminó así un sainete que nos tuvo entretenidos por tres meses, periodo en que los medios informativos jugaron a su antojo con “Juanito” e hicieron de sus declaraciones y su figura la nota humorística del día.
Se espera que tome las riendas de esta conflictiva demarcación la candidata original perredista, Clara Brugada, que tiene mayor experiencia pero también mayores mañas que el candidato “emergente”.
Lo que finalmente demuestra este episodio es lo lejos que está el poder de la gente de a pie, simples mortales -buenos, regulares o malos- que contemplamos esas colosales luchas de lodo en las altas esferas
Ramón Meza
Para el blog ciber rita
Juanito y La ley de Herodes
Personaje emblemático de la distorsionada política mexicana, Rafael Acosta “Juanito”, va cargando con su irresponsabilidad a cuestas, su ignorancia manifiesta y una cierta dosis de soberbia cuando se dice listo para gobernar una delegación del DF que tiene más habitantes que la zona metropolitana de Puebla.
Me recuerda su caso al protagonista de la película La ley de Herodes, Juan Vargas. Este sujeto es nombrado para sustituir a un alcalde en un alejado pueblito. Sus méritos ante el jefe en turno: “pues es medio pendejo” comenta el asistente. Y ya está. Flamante presidente municipal de San Pedro de los Saguaros.
“Juanito” fue un clavo ardiendo al cual aferrarse para el movimiento de López Obrador. Claramente se confió en un sujeto que no tenía más méritos que su fidelidad a la causa. Como el personaje del filme, ha ido evolucionando del ingenuo bien intencionado al voraz corrupto que busca nuevas maneras de exprimir a ya de por sí jodida población.
Tras jurar ante el Peje y ante miles de capitalinos que dimitiría al cargo de delegado de Iztapalapa, en favor de Clara Brugada, luego anunció que “sólo cobraría una quincenita” y mas tarde, ya envalentonado, declararía, cual un Mesías del cerro de la Estrella: “Clara estaba muerta y yo le di la vida” para luego decidir quedarse con el puesto.
Detrás de él están personeros de varios partidos y agrupaciones, la más notoria la representante del PAN en la capital, que le cantan al oído: “Vamos Juanito, tú si puedes, eres un chingón, abandona al Peje y al movimiento, pues la gente votó por ti, yo te apoyo y te ayudo en lo que quieras”. ¿Cuántos de ellos ven el arca iztapalapense abierta y al encargado de las cuentas apenas acabando sus estudios básicos?
Y es que el problema mayor de Juanito no es haber sido nombrado como última opción, ni ser resultado de las pésimas políticas educativas y sociales del estado mexicano en los últimos 40 años, sino actuar igual que su tocayo cinematográfico: no carga con la responsabilidad de sus dichos ni de sus actos. Deja que las circunstancias lo empujen a su antojo, al fin que si hoy dice algo mañana se desdice. Total, ¿quién va a pedirle cuentas? Numerosos gobernantes de los últimos sexenios son un modelo a seguir en esta ruta de impunidad. Mientras, Iztapalapa, como San Pedro de los Saguaros, pueden irse al carajo. Total, mientras la gente aguante y se calle…
Ramón Meza
Para el blog ciber rita