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May 10th, 2011

Peregrinar en el siglo XXI: Niño Fidencio

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La cámara nos pasea por los aires del agreste desierto al norte de México y se va posando sobre Espinazo, Nuevo León. Un pueblo casi desconocido, como no fuera porque es la cuna de una insólita tradición religiosa que nació en el pasado siglo.
A través de testimonios orales, los ancianos del lugar nos van acercando a la figura de Fidencio Síntora Constantino, o el Niño Fidencio, una suerte de profeta y curandero con características de púber (por un problema glandular nunca desarrolló rasgos de adulto) que fue famoso en los años veinte por curar padecimientos mentales con métodos como subir a sus pacientes en un “columpio mágico” o enfrentarlos a la embestida de una leona desdentada, así como la inmersión en una poza de lodo y el uso de infusiones de hierbas medicinales.
Parecería una historia pintoresca y olvidada, incluso hecha de versiones encontradas, pues se afirma en la cinta que el personaje fue manipulado por caciques con pretensiones políticas de aquella época. Sin embargo, tras la muerte del curandero de Espinazo, la fe en sus supuestos milagros creció y se expandió por todo el país y llegó a cruzar la frontera estadunidense.
La realización de este documental  le tomó al director regiomontano Juan Farré una investigación de casi tres lustros para adentrarse en la devoción “fidencista” multiforme y variada, que retoma numerosos elementos del culto católico y cuyos devotos se dicen rechazados y combatidos por los sacerdotes de la zona. Como lo dice uno de los entrevistados: “asistimos a los primeros años del nacimiento de una religión, que ofrece consuelo y salud a los más pobres, excluidos y humillados de la tierra”.
Es así que, con la cámara de por medio, acompañamos peregrinaciones por agrestes desiertos y calles de ciudades mexicanas como Guadalajara, y entramos en contacto con las “cajitas”, los hombres y mujeres depositarios de los dones curativos del Niño Fidencio; de igual manera asistimos a sesiones de curación por inmersión en la “alberca”, con rezos y cánticos. Pero sobre todo somos testigos desde dentro, por decirlo así, de este fervor religioso popular, abigarrado y heterogéneo, que nos mueve a reflexionar sobre las creencias religiosas personales o familiares y su construcción histórica concreta, validada por los símbolos de la tradición y por la doctrina de hombres iluminados que, no obstante, no pueden escapar a las contradicciones y los relatos que se van consolidando con el paso del tiempo.

Octubre 2010

Posted by Ramón Meza as documentales, festivales, estudios sobre la cultura, cine, comentarios at 9:31 AM CDT

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