La actitud Ignaciana en mi labor como docente… del dicho al trecho… ¿qué?
María del Socorro Atriano Ponce
Formación Social
Prepa Ibero Tlaxcala
Resulta complejo escribir estas páginas que tratan de hablar de contenidos difíciles de comprender y de explicar, pero cuando lo hacemos, decimos que es parte de nuestro actuar diario.
Como egresada de la Universidad Iberoamericana Puebla me siento orgullosa de ser parte de la comunidad jesuita, sin embargo, declaro que es hasta este momento cuando comprendo el fondo del contenido y razón de ser de mis 6 materias de integración y el modo de ser de mis clases de teoría de la comunicación. Para aquellos que no saben, integración para muchos no tenía una razón de ser y era una materia del relleno en la licenciatura. Cuando entre a la Universidad poco sabía de su filosofía y de lo ignaciana, a decir verdad, no sabía nada. Con el tiempo fui entendiendo que a la Ibero poco le importaba formar a muchachos para que se llenaran los bolsillos de lana, o fueran gerentes y grandes inversionistas -aunque es el ideal “ibereño”-. Lo que comprendí fue que tenía que ser feliz haciendo lo que me tocara hacer, y buscar mejores oportunidades para mi vida, para mí y para los demás.
Hoy me pregunto ¿Cómo docentes de Prepa Ibero, sabemos dónde estamos parados?, ¿los chicos de la prepa comprenderán que están en un colegio jesuita, y todo lo que esto significa?, y ¿hasta cuando se darán cuenta?En muchas ocasiones escuché el “o sea, Ibero., no?”, pero muy pocas sobre el espíritu humanista que la Ibero profesa. Hasta la fecha creo que aquellos alumnos de licenciatura, que como yo, no estuvimos inmersos en grupos que no fueran académicos, llámesele deportes, misiones, taluia, servicio social integral, etc., poco sabemos filosofía de la Ibero. Un día me di cuenta que la ibero pretende formar jóvenes íntegros, con valores que les permita hacer y construir, a partir de lo que son, un mundo más justo y equitativo. Entendí que algo por ahí le decían educación humanista.
Para ser sincera, creo haberme enterado de la misión de la universidad hasta que salí de ella. Lo digo con pena, pero sin ella. Cierto es que me quede con la duda de ¿Quién es ese tan mentado San Ignacio de Loyola?, aunque todos los días saludaba a un jesuita, también decía. ¿Y estos quiénes son? Preguntas que poco me interesaba responde, aunque me sentía parte de.
Hoy inmersa nuevamente en esta comunidad universitaria, descubro nuevos significados a mi vida en licenciatura. Ahora comprendo la actitud de algunos profesores, entiendo mis 6 materias de “relleno” digo, de integración. Creo que descubrí el valor de esta educación hasta que salí de ella y me inmerso nuevamente en este campo, en esta casa. Para mi el valor de esta educación es: “El saber para hacer, por mi y los demás”.Ahora se quien es San Ignacio de Loyola, y estoy empezando a descubrir la razón de ser, de poder ser y querer ser parte de esto que llamamos comunidad Ibero. Hoy como parte de un equipo de formación, esto que se llama actitud ignaciana es para mi un paso para poder compartir el valor de dar más de mi y aceptar a los otros con su más o sin él.
En este año yo me estrené como docente, y es un reto muy grande. Para mí, el contenido de la lectura es aunque corto, muy amplio y con mucho para pensar, razonar, experimentar y comprender. Cada uno de los conceptos que son parte de la Actitud Ignaciana siento que son parte de nosotros mismos.
En este inicio de mi vida, trato de dar más de mi, más de lo que puedo imaginar, aunque a veces me canso y entro en crisis, cosa que los alumnos llaman “estrés”. Sin embargo siempre trato de estar con los chicos y con ustedes, mis compañeros, de mostrar un modo de proceder que aunque difícil, voy paso a paso. ¿Qué busco?, dar de mi, lo que se necesita para aprender conjuntamente. En este momento, me falta mucho por saber, hay veces que me siento rebasada por los chicos, pero se, que yo no soy una fuente de conocimiento, soy una guía para que ellos encuentren un mejor camino.
Lo que quiero hacer es apoyar a los chicos para que estos puntos de la actitud ignaciana que estamos compartiendo, los chicos puedan sentirlos y hacerlos suyos a través de nuestra guía. Espero que todos los que estamos en esta comunidad busquemos a través de la educación, compartir el amor con los chicos para hacer de este mundo, uno más justo, donde nuestra congruencia sea cierta, practiquemos el respeto y seamos, co-responsables de la vida que nos tocó vivir.
Reflexionemos, hoy, mañana y siempre. Y no dejemos que sea sólo un día. Hoy quiero conocer más porque cada vez entiendo menos, pero tengo la disposición de ayudar.
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Quiero comentar sobre la idea de Coco de no ser una fuente de conocimiento sino una guia, un acompañante y me gusta como es que Coco pone de manifisto sobre la docencia es algo nuevo e interesante para ella al grado de retarle y en algunas ocacaciones toparle las capacidades, y me hace reflexionar que nunca perdamos esos sentimientos de emoción cuando son los primeros años, concidero que la actitud ignaciana puede refrescar y reanimar nuestras ganas por servir a nuestros alumos, ser honestos y congruentes.
Saludos y que bueno que Coco ha encontrado el sentido y el significado de la Ibero
Hola Coco, yo quiero compartir contigo, para empezar, que me hace mucho ‘click’ eso que dices de “ser feliz con eso que me toca hacer” y otra frase que es “descubrir la razón de ser, de poder ser y querer ser parte de esto que llamamos comunidad Ibero. ”
Lo anterior porque con tu primera frase se resume lo que significa ahora para mí el trabajo que realizo en la prepa con los chavos y en general con mi trabajo como docente; pues efectivamente esta actividad es algo que me hace feliz y por ello creo que ‘funciona’.
En cuanto a lo que respecta a la razón de ser, poder ser y querer ser, es algo que se potencializa con esa interacción en nuestra comunidad y se reafirma al sentirnos miembros activos y reconocernos en ella en el día a día al compartir nuestro tiempo y nuestro quehacer en la prepa.
Saludos.
Hola a todas y todos, no es facil entender cual es rol que jugamos en la vida y aún más como docentes; pero estoy seguro que sí estamos aquí (me refiero a esta etapa terrenal) es para ser felices y ¿cómo lograrlo?. tratando de hacer feliz a los demás; con palabras de aliento, de orientación, de solidaridad, de reflexión e incluso la compañia misma. Por la etapa que transitan los muchachos de la prepa, esto es lo que más requieren.
Perdón por dejar inconcluso mi comentario, pero precisamente algunos muchachos reclaman mi atención hacia ellos en este momento, hasta la próxima.